¡Cinco! LOS CATALANES... ¡SON UNOS PESETEROS!
Y sí, la cosa está mal... es la verdad y no es tiempo de despilfarros... pero vamos, que el catalán ahorra, os lo aseguro, ¡si no gasta! Normal, aquí todo es tan caro... que pocas veces verás a un catalán pagar una ronda...
Es muy común, si vives en Barcelona, salir a tomar algo con un grupo de catalanes y a la hora de pagar, cuando el camarero trae la cuenta... ves a cinco o seis personas haciendo cálculos y divisiones para ver cuánto dinero tiene que pagar cada uno.
Que da un apuro verles... con la dichosa cuentita... que te ponen de un nervioso... que al final acabas picando y diciendo: anda, trae que ya pago yo ¡aunque no lo merezcáis, que no me he enterado de nada de vuestra charla! ¡Y llevadme de marcha! Pero de marcha de verdad, ¡y no a un sitio que tenga mesas y sillas!
¡Seis! Y TE LO PONEN DIFÍCIL PORQUE CADA DÍA, TE PONEN A PRUEBA...
Porque todavía, a día de hoy, en cualquier comida con catalanes, siempre hago el ridículo cuando me dicen, obviamente en catalán... "pásame el setrill" "pásame el cendrer" y como todo, fonéticamente, me suena igual... no se si me están pidiendo la aceitera o el cenicero y me veo con las dos cosas en la mano y ellos, descojonaos...
Sí, te lo ponen difícil, sobre todo... cuando preguntas la hora que es. Y es que entender las horas en catalán supone un esfuerzo sobrehumano para el que el humano no catalán, no está dotado. Por ejemplo:
- Si son las 8:32, ellos te dirán...
2 quars y dos minuts de nou (2 cuartos y dos minutos para las 9)
- Y si son las 7:22, te dirán:
Un quart i mig de vuit (un cuarto y mitad, más o menos, de las ocho)
Vamos, que algo tan impersonal y rápido como es preguntar la hora por la calle, en Cataluña, se convierte en un momento eterno donde ves al tío pensar... farfullar... darle vueltas... hacer una regla de tres... restar los minutos que quedan para la hora siguiente... y para cuando por fin, te contesta, pueden pasar dos cosas: o que te has largado... o que acabas despidiéndote con dos besos y dándole recuerdos a su madre de pura confianza...
¡Siete! Y POR TODO ESTO, Y ALGO MÁS, SON GENTE EXTRAÑA
Y desconfiada... y muchos, insolidarios hacia el forastero...
Porque con eso de mi inminente mudanza... la última vez que viajé a Madrid, hace muy poco, cargué con una maleta enorme llena de ropa de invierno...
Y como soy una valiente, me fui en metro.
Hacía un calor del demonio y la Estación de Sants ¿¡!? no tiene escaleras mecánicas... Total, que la maleta pesaba mil toneladas y yo, tirando de ella... escaleras arriba, escaleras abajo... y yo, cada vez sudaba más... y más... y más... y nadie ¡nadie! se ofreció para ayudarme.
Ahora, después de casi un año, dudo si no será cierto eso de que serían capaces de dejar morir a un indigente en plena calle, porque yo daba una pena... y nada, ni puto caso. Nada, que no me ayudaron. Ni los jóvenes ni las jóvenas... ni los señores tras enseñarles un seno... ni mucho menos las señoras.
Y es que aquí, señoras catalanas... hay de tres tipos:
- Uno, la normal, de la que no tengo queja pero que al verme, se debieron hacer las longuis.
- Dos, la catalanista hijadeputa votante de CiU que son demasiado altivas y estiradas como para viajar en metro...
- Y tres, la típica catalana moderna, con pelo y gafas de pasta de colores estridentes, terriblemente habladoras y a priori, bastante simpáticas... pero que tienen un punto de inquietante locura que me acojona. Y no, no me fío de ellas... que están tan chaladas que fijo que agarrarían la maleta y como visten como Punky Bruster... les daría igual lo que hubiera dentro y saldrían por patas con ella...
Jó, sí... sin duda... Barcelona sería la mejor ciudad del mundo si no existieran los catalanes...
Y bueno, me dejo detalles como esa manía que tienen por el tiempo metereológico, que todos se creen que descienden de payeses... o esa escatológica obsesión que tienen por la caca, que si el ejem caganer, que si el cagatió, que si me importa un cagarro...
Bueno, y me dejo otras muchas cosas más, que omitiré porque ya estoy cansada de teclear y porque pretendo salir de esta ciudad por mi propio pie y no en una silla de ruedas...
Así que nada más.
QUE PASÉIS UNA BUENA SEMANA... ¡TOTHOM!